Cartagena la antigua

¡Bienvenidos a nuestro blog del emocionante viaje escolar al centro histórico en Cartagena de Indias! En este viaje, hemos tenido la increíble oportunidad de sumergirnos en la fascinante historia de esta icónica ciudad colombiana y explorar algunas de sus impresionantes fortificaciones.



Cartagena de Indias es una ciudad situada en la costa norte de Colombia. Su historia se remonta a la antigüedad, ya que la zona ha sido habitada por diferentes culturas a lo largo de los siglos. A continuación, un resumen sobre la antigua Cartagena de Indias.

Antes de la llegada de los europeos, la región de Cartagena de Indias estaba habitada por indígenas de la etnia caribe. Estos pueblos nativos tenían una economía basada principalmente en la pesca y el comercio. Se sabe que los indígenas llevaban a cabo intercambios comerciales con otras culturas precolombinas en la región.

En 1501, durante su cuarto viaje a América, el explorador español Rodrigo de Bastidas llegó a la costa de lo que ahora es Colombia y fundó un asentamiento que llamó San Sebastián de Urabá. Sin embargo, este asentamiento no tuvo éxito y fue abandonado poco tiempo después.

Posteriormente, en 1533, otro explorador español llamado Pedro de Heredia arribó a la región y fundó la ciudad de Cartagena de Indias el 1 de junio de 1533. La ciudad recibió este nombre en honor a Cartagena, España, debido a su semejanza con la ciudad española en cuanto a su ubicación y características geográficas.



Durante los siglos XVI y XVII, Cartagena de Indias se convirtió en uno de los principales puertos españoles en América del Sur. La ciudad desempeñó un papel crucial en el comercio de oro, plata y esclavos africanos. Además, debido a su ubicación estratégica, Cartagena de Indias se convirtió en un objetivo codiciado por los piratas y corsarios que buscaban saquear las riquezas acumuladas en la ciudad.



Para defenderse de los ataques, los españoles construyeron un sistema defensivo compuesto por fortificaciones y murallas. Estas estructuras, como el Castillo de San Felipe de Barajas y las murallas de la ciudad, son reconocidas como impresionantes ejemplos de la arquitectura militar de la época y actualmente son consideradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.



Estas estructuras defensivas fueron construidas para proteger la ciudad de los ataques enemigos, debido a que Cartagena era de los puertos más importantes de la Colonia española. Algunos de ellos se han conservado en buen estado y se han convertido en atractivos turísticos, permitiendo a los visitantes explorar su arquitectura histórica y disfrutar de las vistas panorámicas que ofrecen.


La Colonia
La época de la colonia se refiere al período en el cual Cartagena de Indias y otras partes de América Latina estuvieron bajo el dominio colonial español. En el caso específico de Cartagena de Indias, esta ciudad fue fundada por Pedro de Heredia el 1 de junio de 1533 y se convirtió en uno de los principales puertos y centros comerciales del Imperio Español en América del Sur.

Durante la época colonial, Cartagena de Indias desempeñó un papel estratégico en el comercio y la defensa del territorio español en la región del Caribe. La ciudad se convirtió en un importante centro de intercambio de productos, como el oro, la plata, las piedras preciosas y los productos agrícolas, que eran enviados desde América hacia España y otros lugares de Europa.

La economía de Cartagena de Indias se basaba principalmente en la explotación de los recursos naturales y en la esclavitud. La ciudad se convirtió en un centro de comercio de esclavos africanos, quienes eran traídos para trabajar en las plantaciones y en las actividades mineras de la región. El tráfico de esclavos se convirtió en una fuente importante de riqueza para la ciudad y contribuyó a su crecimiento y prosperidad económica.

Durante la época colonial, Cartagena de Indias también fue blanco de ataques y asedios por parte de piratas y corsarios, incluyendo nombres famosos como Francis Drake y Edward Vernon. Estos ataques reflejaron la importancia estratégica de la ciudad y pusieron a prueba las fortificaciones y la capacidad de defensa de Cartagena.

La sociedad colonial en Cartagena de Indias estaba dividida en clases sociales. La élite estaba compuesta por los españoles peninsulares y criollos, quienes gozaban de privilegios y tenían acceso a puestos de poder y riqueza. Por otro lado, la población indígena y los esclavos africanos vivían en condiciones de subordinación y explotación.

A nivel cultural, la influencia española en la arquitectura, el arte, la religión y las tradiciones fue predominante. La ciudad fue testigo de la construcción de imponentes iglesias, monasterios, casas coloniales y fortificaciones militares que todavía se conservan hasta el día de hoy.

La época de la colonia llegó a su fin a principios del siglo XIX, cuando los movimientos independentistas se alzaron en América Latina. En el caso de Cartagena de Indias, la ciudad se unió a la lucha por la independencia y fue uno de los principales focos de resistencia contra el dominio español en la región.


Misterios de Cartagena 

-Museo Naval

El Museo Naval del Caribe, ubicado en Cartagena de Indias, es un lugar con una rica historia y una vasta colección de artefactos relacionados con la navegación y la marina. Sin embargo, también se le atribuyen numerosas historias de avistamientos de fantasmas y fenómenos inexplicables. Estos relatos han generado una reputación de ser uno de los lugares más embrujados de la ciudad. A continuación, te mencionaré algunos de los supuestos fenómenos paranormales asociados al museo:

  1. El Fantasma del Almirante: Se dice que el espíritu de un antiguo almirante español deambula por los pasillos del museo. Según los relatos, su presencia se ha percibido como una figura sombría vestida con ropas antiguas. Algunos visitantes y empleados han informado haber experimentado una sensación de presencia y observación por parte de este misterioso fantasma.

  2. Susurros y risas: Otro fenómeno reportado en el museo son los susurros y risas que se escuchan en diferentes áreas, incluso cuando no hay nadie presente. Se dice que estas voces y risas provienen de los fantasmas de marineros y tripulaciones que alguna vez estuvieron asociados con los barcos exhibidos en el museo.

  3. Movimiento de objetos: Algunas personas han afirmado haber presenciado objetos que se mueven inexplicables dentro del museo. Desde libros que caen de las estanterías hasta objetos que se desplazan solos, estos sucesos han desconcertado a quienes los han presenciado, sin encontrar una explicación lógica.

-Calle Quero

En tiempos de la Colonia se conocía como Calle de Nuestra Señora de Valencia.

En esta calle hay una casa que es reconocida como "tenebrosa". Allí vivió Miguel Cuero, un tipo muy avaro y rico que heredó su fortuna de unos parientes. Este personaje resolvió un día cambiarse el apellido a Quero, puesto que a su madre antes la llamaban "Cuero de gato curtido", y esto como que le causaba vergüenza. Dedicado a cuidar su preciado tesoro, una noche escuchó ruidos en su casa y acudió a ver qué pasaba. Llegó hasta el baúl donde guardaba sus haberes y comenzó a contar todas las piezas, una por una. En esto estaba, cuando la pesada tapa del baúl le cayó encima de la cabeza y así terminó sus días el avaro de Miguel Quero.

Al cabo de un tiempo el olor del cadáver alarmó a los vecinos que avisaron a las autoridades, quienes entraron a la fuerza en la casa hallando el cuerpo inerte hinchado de gusanos. Pronto surgieron leyendas alrededor de la casa. Tarde de noche no había quien osara siquiera pasar frente a la casona.

En cierta ocasión, un "valiente" que se fumaba un cigarro frente a la casa para calmar el susto vio como alguien le pedía candela desde el balcón, y privado quedó el tipo al ver una mano larga y huesuda que le arrebataba de la propia boca el cigarrillo. Una vez llegó un antioqueño con el propósito de erradicar de una vez por todas a los fantasmas y pidiendo permiso se alojó en la mansión. Esa misma noche, después de acostarse, el paisa escucha unos ruidos y acude armado de revólver a ver qué pasaba. Pasó una sombra delante suyo y el hombre descargó seis tiros de una vez. Y estupefacto vio como le devolvieron las seis balas mientras una fantasmal voz decía: "A mi no me hacen daño tus balas; ahí te las devuelvo". Dicen que el antioqueño quedó loco luego de este suceso y terminó sus días recluido en un manicomio.

-Calle Tumbamuertos

Esta es quizá la más real de todas las historias. Por esta calle del centro de Cartagena era por donde los habitantes solían caminar para llevar a sus familiares fallecidos hasta el cementerio de San Diego.

Sin embargo, la zona estaba en muy mal estado y llena de piedras, por lo cual los que que cargaban el ataúd en medio de la procesión se desestabilizaban y movían de un lado a otro el féretro, lo que hacía que en más de una ocasión el cadáver asomara alguna parte de su cuerpo o incluso que la caja callera y el muerto se saliera.

Debido a ese suceso, la calle empezó a ser llamada Tumbamuertos por la comunidad. Además, la parte 'aterradora' surge de que muchas personas relataron que en más de una ocasión escucharon las carcajadas de un espíritu burlón.


-El cerro de La Popa

La leyenda cuenta que en la época de la Colonia se le rendía culto al diablo en la parte posterior del Cerro. Y precisamente, en este lugar, hay un sitio escabroso denominado “El Salto del Cabrón, por donde se dice fue lanzada la imagen con la que solían adorar a Satanás.

La tradición popular afirma que el primer superior del Convento de la Popa llegó un día con varios voluntarios, con el propósito de salvar a las almas descarriadas y para su sorpresa encontró a varios negros desnudos, danzando al ritmo de tambores sobre altares improvisados, adorando al demonio, representado a través de una imagen de un macho cabrío o cabrón de oro puro. El fraile indignado tomó el ídolo y lo lanzó por un abismo, dando origen a esta gesta mitológica.

Luego de una batalla feroz, el religioso acabó con los herejes y fundó allí más tarde el monasterio a la Virgen de la Candelaria -de la orden de San Agustín-, que aún hoy después de arreglos y reconstrucciones todavía está en pie, y dio origen a una nueva tradición, que honra la memoria de esta Virgen, llamada patrona de Cartagena.

Desde entonces, todos los años cada 2 de febrero el pueblo se lanza en inmensas romerías, en honor a la Virgen, en medio del licor, baile y comida típica.

-Los casos y cosas de terror del Palacio de la Inquisición

Quizás uno de los sitios que más "alimenta" la sed mítica de los turistas que llegan a la ciudad es el Palacio de la Inquisición, pues en esta casa, en la que antiguamente funcionó el Tribunal del Santo Oficio, aún siguen vivos los hechos aterradores que se vivieron en esa época. En sus pabellones y salas se exhiben algunos de los elementos de torturas más impactantes que utilizaron los inquisidores, entre los cuales podemos mencionar: la garrucha, la horquilla, el hacha, el aplasta cabezas, el triturador de dedos, el desgarrador de senos, el collar de púas, el potro, la guillotina y la horca.

Asimismo, los asistentes al Palacio pueden apreciar la ‘Sala de las Brujas’, ambientada con artefactos especiales, recetas y oraciones de las hechiceras, -tomadas de los expedientes de la Inquisición- con las cuales, se cree que las esclavas embrujaban a sus maridos, en el ámbito de las artes amatorias. Otra de las historias, en torno a este tema, es la que cuenta que las esposas de los españoles compraban a las esclavas estos secretos.

En este Pabellón se exhibe también el “Peso de las Brujas” una balanza en donde eran pesadas las mujeres sospechosas de esta práctica. Si el resultado del peso era inferior al establecido por el Tribunal se les castigaba y sometía a otra prueba mayor que ratificara si realmente la sentenciada era bruja o no. En ese entonces, cualquier mujer de extrema delgadez era mal vista por esa entidad religiosa, que consideraba que las brujas eran flacas.

Además de las anteriores historias, existen otras creencias mitológicas alrededor de este lugar, pues se dice que de noche se escuchan diferentes sonidos y gritos en toda la casa. Los más habituales son el ruido estremecedor de cadenas que se arrastran, -como cuando los esclavos eran amarrados y obligados a caminar encadenados- y puertas que se cierran y abren solas; además manifiestan que por las noches los inquisidores se pasean con sus atuendos de esa época, recorriendo a sus anchas el Palacio. Sin duda, un tour de gran interés, lleno de leyendas que nadie que visite Cartagena se debe perder.

-Los enigmas de la Iglesia de Santo Domingo

Se dice que cada rincón de este templo guarda historias fascinantes y enigmáticas. Una de las predicciones más populares y mitológicas es la que dice que el arco del coro de la iglesia de Santo Domingo se caerá un Viernes Santo sobre los feligreses impíos.

Otra de las leyendas es la que tiene que ver con su emblemático Cristo de la Expiración. Cuenta la historia que en el siglo XVIII, un extraño llegó al templo diciendo que era fabricante de estatuas y que quería hacer una para la iglesia, para lo cual solicito un madero, que resultó siendo de tamaño pequeño, pero al poco tiempo, había –milagrosamente- crecido justo lo necesario para hacer la imagen del Cristo.

Entonces el hombre se encerró en las habitaciones del Convento por varios días sin que se oyera sonido y sin comer, por lo que los sacerdotes intrigados derrumbaron la puerta y encontraron una bella escultura, a la que llamaron El Cristo de la Expiración. Se cree, que el hombre que la hizo era en realidad un santo. Esta imagen se ha conservado intacta hasta nuestros días, y se le atribuyen toda clase de milagros y sanidades.

Asimismo, existe una historia que cuenta que el diablo llegó disfrazado de ingeniero hasta el Templo de Santo Domingo y le propuso al fraile Fray Francisco que hiciera una torre más bonita con un dibujo especial, cuando el religioso descubrió el engaño, le hizo la señal de la cruz y le dijo en latín “vade retro”, que significa vete o regresa por donde viniste, el diablo se retorció en un remolino, se convirtió en serpiente y se fue, pero antes quiso tumbar la torre, pero sólo logró torcerla un poquito. En la actualidad se puede apreciar la torre torcida.

-Puertas que se cierran solas

Entre otras historias, una camarera relata que en un hotel, situado en el Centro, el subir al último piso es una tarea que muchos se abstienen de hacer, y más aún en las noches. En este piso se escuchan pasos, se cierran las puertas solas, tanto que los trabajadores han optado por hacer el aseo con las puertas abiertas para no pasar un desagradable momento. “Fui a limpiar una habitación que acababan de desocupar. Cuando la estaba abriendo, me tocaron la puerta desde el interior del cuarto. Al abrirla no había nadie dentro, por lo que supuse que solo era una reacción por el temor que tenía. Me dirigí al baño y allí me cerraron la puerta, dejándome atrapada por un rato. Abrí la puerta del baño como pude, corrí y salí de la habitación. Estando afuera, sentí cómo, de un golpe, se cerró de nuevo la puerta”, comentó.

-Miedo en la habitación 14

Otro relato que se escucha por las calles de este barrio, trata sobre la muerte inesperada de uno de los huéspedes de un hostal, justo en la habitación número 14, y que se convirtió en escenario de actividades paranormales. Los empleados cuentan que hacer limpieza dentro de la habitación es de valientes, porque les cierran las puertas, les mueven las almohadas y hasta les tiran el balde de agua con la cual van a trapear. Además de ello, los huéspedes han denunciado que al salir al estacionamiento por su carro, un fantasma los persigue y el carro se enciende solo. No se sabe la razón, pero lo que sí dicen es que era un taxista quien murió allí.

-La monja que visita a los huéspedes

En conversación con una turista, que llegó a esta ciudad cultural y colonial, reveló con voz casi que entrecortada -por los nervios que aún le causaba el hecho- los extraños momentos que vivió en un importante y reconocido hotel del Centro: “Era hermoso, no muy grande, pero precioso. Durante la noche comencé a sentir mucho frío, demasiado, tanto que apagué el aire y me arropé. Cuando intentaba volver a quedarme dormida, vi a una monja acercarse caminando despacio, me miraba a los ojos y usaba un hábito blanco con una cruz negra en el pecho. Se acercó a la cama, me seguía mirando. De pronto, dio la espalda y volvió a salir. No pude dormir y apenas amaneció salí de ahí”.



Eso ha sido todo, ¡gracias por leer!

Andrés Ortiz - Yeidy Cabezas

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